¿Performance o pasarelas?

Los nuevos hábitos de consumo de información han sido la...

Por Cynthia Cortés y Daniel Herranz

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Louis Vuitton SS12

Los nuevos hábitos de consumo de información han sido la meca de cambios vertiginosos en la industria, de ahí que grandes firmas como Burberry, Vetements o Tom Ford hayan tomado la decisión de crear y presentar sólamente dos colecciones al año que se pondrán a la venta inmediatamente después de los shows.

Estos cambios han impactado, por supuesto, la forma en las colecciones se presentan cada temporada. Apropósito de los recientes fashion weeks, el Wall Street Journal hablaba de la batalla de las marcas por ver cuál es la presentación más espectacular. El artículo, además, lanzaba una afirmación por demás interesante: “La pasarelas lineales han quedado atrás, actualmente las colecciones necesitan ser reseñadas —y recordadas— no sólo por la ropa, también por el show en el que se presentaron”.

El veredicto, sin duda, nos da el pretexto perfecto para reflexionar cómo han cambiado las pasarelas en los últimos años. Haciendo un lado la idea un show espectacular, la idea tiene que ver más en cómo la atmósfera de un show refuerza el concepto de cada colección.

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Christian Dior Haute Couture Spring 2015

Las primeras presentaciones sucedieron en los salones parisinos a finales del siglo XIX. Charles Frederick Worth —actualmente considerado padre del concepto de Haute Couture—, comenzó a enseñar a una selecta clientela algunos de los patrones que constituían sus nuevas piezas a los que denominó “colecciones”.

Se trataba de eventos exclusivos que se llevaban a cabo en residencias privadas. Con el tiempo, las presentación agregaron más elemento, como la música, que contribuyeron a crear una atmósfera de lujo. La idea era que más que una simple muestra, se convirtiera en una experiencia. Actualmente suceden alrededor de 140 Fashion Weeks en el mundo, de las cuáles cuatro son las matrices en las que se concentra el mayor movimiento mediático y económico: Nueva York, Londres, Milán y París.

Más allá de ser mera decoración, la atmósfera de un desfile se convirtió en un órgano vital para cada colección que complementa íntegramente el concepto de cada temporada.

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Dolce & Gabbana FW16

Sin embargo, esta evolución obedece a que la moda se ha vuelto más compleja, en el sentido de que se ha convertido en una herramienta importante para potenciar o detonar cambios sociales.

Cada pasarela de Chanel, por ejemplo, establece un discurso que trasciende la colección. Ya sea ready-to-wear, reasort, pre-fall o haute couture, para Karl Lagerfeld las temporadas son un mero pretexto para abordar un tema en particular: 2012 se trató sobre la vida marina; para el desfile, la arquitecta Zaha Hadid recreó el fondo del mar en una instalación que se alojó en el Grand Palais.

Al año siguiente, Lagerfeld nos hablaba de la globalización y la democratización de la moda en un desfile de la colección FW. En 2014, Karl elaboró todo un supermercado completo en el que las modelos caminan entre anaqueles retacados de productos que, en realidad, hacen referencia a los motivos por los que Coco creó la maison. Para SS15, Cara Delevigne encabezó un huelga que apelaba a la libertad de expresión y el poder femenino.

Esta transición al performance se ha hecho más evidente en otros desfiles, como los de Rick Owens. En 2014, el diseñador sustituyó a los modelos por bailarines que desfilaron al ritmo de danzas africanas, lo que dejó la colección en un segundo plano. Para 2015, Owens repitió la hazaña, esta vez los modelos caminaron con mochilas humanas, una idea que obtuvo del performance The Birth que realizó Leigh Bowery en colaboración con Nicola Bateman, su esposa.

Pero, ¿es este el futuro de las pasarelas? Con cada temporada, la expectativa por presenciar show espectaculares se vuelve más grande. Sin embargo, en término de inversión, muchas veces el retorno no es favorable. Una pasarela dura alrededor de 15 minutos, cada modelo tarda entre 40 segundos y un minuto en hacer el recorrido. En ese tiempo, los editores y compradores deben decidir si una colección, que regularmente se compone de 40 y 50 looks, tendrá éxito o no. Se trata de un corto tiempo en el que la no se pueden apreciar acabados, texturas y detalles de las prendas.

Delpozo FW16

Delpozo FW16

En una conferencia de Central Saint Martins, Anna Wintour aconsejaba a los estudiantes sobre cómo podían lograr crear una marca sustentable. Una presentación creativa e interesante puede ser tan efectiva como un desfile. Veo a gente que paga miles de dólares en una pasarela, creo que no es necesario. En una presentación podemos conocer mejor una colección que en una sala oscura. Además, los desfilen ocurren simultáneamente, regularmente no tenemos tiempo para saludar al diseñador porque debemos correr al desfile que sigue”. Más allá de un mero consejo, esta declaración fue un punto de partida para pensar en una estrategia para que las colecciones tengan un éxito comercial. Entonces, ¿cuál es la clave del éxito?

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