El papel del hombre en la industria de la moda

¿Cuál es el panorama del menswear, que en los últimos años, ha crecido tanto que representa una fracción considerable de los ingresos totales de la industria de la moda? Una reflexión.

Por Pablo Silva García

“El camuflaje es el animal print del menswear. Es una manera segura de sentirte ligeramente radical sin tener que serlo.”
Nick Wooster

La industria de la moda, en su imparable mecanismo de evolución, constantemente se adapta y reinventa de acuerdo a las tendencias y necesidades que identifica en su target, por más diverso que éste sea. Desde originales formatos en la presentación de colecciones, hasta innovadoras experiencias de compra a través de canales digitales (e-commerce), nuevos nichos y áreas de oportunidad contribuyen a la expansión del sistema. Tal es el caso de la categoría menswear, que en los últimos años, en el consumo de moda masculina, representa una fracción considerable de los ingresos totales de la industria de la moda.

De acuerdo con un estudio realizado por Business of Fashion, la ganancia que generará el sector masculino para el 2020 será de 33 billones de dólares a nivel mundial, proyectando un incremento del 14% comparado con las cifras actuales.

¿A qué se debe esta significativa alza? Los factores son varios: desde la influencia de las redes sociales y la glorificación del streetwear, hasta el hip-hop adoptando el high-end como fuente de inspiración y modo de vida, los consumidores están encontrando cada vez más opciones y propuestas tan diversas como únicas para representar su estilo.

La silueta masculina está descubriendo nuevas maneras de presentarse. Diseñadores como Alessandro Michele (Gucci), J.W. Anderson y Shayne Oliver (Hood by Air) no temen incorporar detalles femeninos en sus diseños, dando una nueva dimensión de estética y rompiendo con estándares de género.

 

Las colaboraciones entre marcas urbanas y firmas consagradas son estrategias exitosas, en las cuales los seguidores de cada sector conviven creando una nueva fuerza de consumo. Tal es el caso de la tan esperada colaboración de Louis Vuitton y Supreme, disponible este otoño.

Adicional, el cambio de talentos creativos dentro de grandes firmas es parte de este proceso de renovación y frescura para asegurar vigencia y relevancia. La última colección de Raf Simons como director creativo de Calvin Klein es el mejor ejemplo de esto: conservar el ADN de la marca mientras se celebra la diversidad cultural americana actual.

Pitti Uomo y las semanas de la moda globales, al ser plataformas de exposición, también han sufrido cambios y mejoras. Marcas como Burberry y Tom Ford presentaron el modelo “ve ahora, compra ahora” durante London Fashion Week el año pasado. Con esta dinámica, los consumidores pueden adquirir las prendas que se presentan en en pasarelas inmediatamente después de que fueron mostradas.

Estas nuevas tácticas de comunicación, propuestas originales y experiencias de compra son la respuesta de la industria ante el reto de satisfacer al consumidor masculino, quien ahora más que nunca es consciente de su estilo, las tendencias que están sucediendo y el status que da el portar un diseñador o marca en específico. Será interesante continuar atestiguando la evolución y las acciones que las marcas llevarán a cabo para cumplir las expectativas del nuevo y ávido mercado menswear.

 

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