¿Cómo se consume la moda en la ciudad?

La Ciudad de México vive una emergencia creativa: los habitantes ahora tiene un mayor interés en consumir diseño y, por supuesto, moda. La editora en jefe de L'Officiel México nos cuenta cómo está segmentado el mercado actualmente y cuáles son las marcas que más consumen.

Por Pamela Ocampo, Editor-in-Chief de L'Officiel México

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Pamela Ocampo, Editor-In-Chief L’Officiel México. Foto: Autorretrato.

Es casi imposible describir la forma de consumir la moda en una ciudad donde la población asciende a más de 21 millones de habitantes. ¡Tan solo pensarlo es apabullante! Como toda ciudad cosmopolita, México tiene una amplia oferta para todos los gustos y por supuesto, presupuestos.

En esta ocasión, me centraré en dos tipos de consumidores que definen gran parte del auge de la moda en la ciudad. El primero, el cliente tradicional, aquel que elige comprar ropa de marca y firmas internacionales; el segundo, el alternativo, quien opta por diseñadores locales y piezas de firmas independientes o no convencionales. (Hay aclarar que esta “clasificación” no es absoluta).

El cliente tradicional necesita conocer la marca para determinar el valor de cada pieza, prefiere el lujo y productos de calidad que tengan el sello Made in Italy o Made in France. Por lo general, compra fuera del país o en Santa Fe, Perisur o Polanco, siendo éste último, uno de los puntos donde se concentra la mayor cantidad de firmas de lujo internacional: Louis Vuitton, Cartier, Ferragamo, Dolce & Gabbana, Max Mara, entre otras. No muy lejos, está centro comercial Antara, otra opción que el consumidor tradicional tiene en mente a la hora de comprar. Theory, Purificación García, CH Carolina Herrera, Casa Palacio, Burberry, Bimba y Lola, Suart Weitzman, Hugo Boss, Coach, Tory Burch, Kiehl’s y Nike son algunas de las tiendas en este espacio. También está Bloom, un proyecto creado por Raquel Juan Marcos, una de las pioneras en traer marcas a la ciudad como Emilio Pucci, Missoni, Marchesa, Rag & Bone, Barbara Bui y Diane von Furstenberg. Con el paso de los años, Raquel ha introducido al mercado firmas como Yliana Yepez, Paula Cademartori, Stella Jean, Johanna Ortiz y Aquazzura.

En noviembre se cumplirá un año de la apertura de la tienda departamental El Palacio de Hierro, la cual invirtió cerca de 300 millones de dólares en el proyecto más ambicioso de la compañía. Más de 500 marcas de lujo, clásicas y contemporáneas están en este lugar conocido como El Palacio de los Palacios. Firmas como Prada, Chanel, Miu Miu, Saint Laurent, Bottega Veneta, Pomellato, Damiani, Hermés y Tiffany & Co. tienen su propio espacio. Marcas como Proenza Schouler, Lanvin, Alexander McQueen, Sandro, Maje, The Kooples también tienen cabida en este gran palacio. ¿Diseñadores mexicanos? Sí, la marca de accesorios Pantera de las hermanas Laviada y Arquiste, línea de Alta Perfumería diseñada por Carlos Huber. Sin duda, el mercado de lujo se ha expandido rápidamente y los pronósticos de los especialistas afirman que toda la economía mexicana repuntará para el año 2050.

Por otro lado, el cliente alternativo está interesado en adquirir piezas de firmas independientes, que sean producidas en pequeña escala y que no todo mundo pueda tener la misma pieza. Para muestra, surge The Feathered, fundada por la mexicana Sharon Drijanski. Es una plataforma curada de manera impecable con firmas como Andrea Jiapei Li, Eckhaus Latta, Heridadegato, Alena Akhmadullina, Mari Giudicelli. También presenta Children of our Town, marca mexicana especializada en tejido diseñada por Josa Silva; y la joyería diseñada por las hermanas Annette y Phoebe Stephens, Anndra Neen.

En la colonia Juárez se encuentra Sioux, pequeño espacio por Claudia Gutiérrez, fanática de la moda quien no encontraba qué comprar en México. Acne Studios, Maison Kitsuné, A.P.C y BLK Denim son algunas de las firmas que distribuye.

Cañamiel, es otro proyecto de la mexicana Nelly Navarrete, quien presenta una selección de lo más destacado en la industria latinoamericana con marcas como: Julia y Renata, Alfredo Martínez, Mónica Sordo, entre otros. Para hombres, Silver Deer desarrollado por Robert Hirsch, es una tienda especializada en menswear que cuenta con un exquisito portafolio de marcas como Incotex, Thom Browne, Common Projects y Michael Bastian entre otras. Actualmente, cuenta con dos puntos de venta: centro comercial Arcos Bosques y Anatole France 82 en Polanco.

El mercado local ha incrementado su participación en el comportamiento de compra en los últimos 15 años. Gracias a plataformas como La Lonja y Caravana, el diseño mexicano ha conquistado a nuevas generaciones. Sin duda, uno de los proyectos más interesantes es Yakampot, firma fundada por Concha Orvañanos, quien junto con el director creativo, Francisco Cancino, realizan un gran trabajo en la promoción de nuestras raíces y técnicas artesanales de una manera sofisticada y contemporánea.

Las hermanas Franco, Julia y Renata, dibujan a una mujer moderna a través de siluetas interesantes de su firma homónima. Su estilo es característico y son de las pioneras de la moda contemporánea en nuestro país. Trista, Lorena Saravia, José Sánchez, Carla Fernández, Zii, Simple, Marika Vera, Cynthia Buttenklepper, 1/8 Takamura y Mancandy son nombres a los cuales hay que seguirles la pista. Otras tiendas que rondan en el radar del buen diseño mexicano son Onora Casa, Lago y la boutique Taxonomía, dentro del hotel Carlota ubicado en la colonia Cuauhtémoc.

Por último, el diseño de joyería es fundamental en nuestro país. Para muestra, Tane, productor de plata mexicano que bajo la dirección de Nino Bauti, ha logrado rejuvenecer la firma y ofrecer un producto de gran calidad con proyección internacional. Daniela Villegas, Gabriela Artigas, Aurora Bailey, Gala is Love, Sangre de mi Sangres Kult y Felina son otras propuestas que se han abierto paso a nivel internacional y representan el diseño mexicano contemporáneo de joyería.

Desde firmas de lujo hasta diseñadores locales con gran propuesta, la moda mexicana ha evolucionado a gran escala en los últimos quince años y esto sigue. Existe una enorme demanda por parte de los habitantes de la ciudad para satisfacer nuestras necesidades de compra. Desde un hermoso huipil de Remigio Mestas o Fábrica Social hasta una playera de algodón de Maison Manila pasando por el clóset vintage que ofrece Troquer combinado con unas botas Balenciaga y una bolsa Loewe.

¿Cómo se consume moda en la ciudad? Como uno quiera.

 

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