Micaela Miguel, herencia gastronómica

Una revisión al delirio de la colonia Roma. Se trata de un proyecto liderado por una mujer que, desde hace varios años, ha logrado madurar un concepto gastronómico en la CDMX.

Por Fashion Week México

 

México se ha posicionado como una de las sedes gastronómicas más relevantes a nivel mundial. No se trata de una casualidad, sino de un presente innegable en el que, las generaciones más jóvenes de chefs, han tomado las riendas de la tradición y la han llevado por nuevos rumbos, por nuevos sabores.

Es el caso de Micaela Miguel. Ella no es ninguna novata en la cocina. De hecho, desde muy chica se vio rodeada de los sabores mexicanos gracias a su madre, la reconocida chef, Mónica Patiño. “Todos en mi familia cocinan, nos encanta estar en la cocina, es ahí dónde está la ‘chorcha’”, afirma. Ella está detrás del concepto de Delirio, ese restaurante que ha fusionado lo casual con platillos poco convencionales —un justo medio de la comida mexicana, por su madre y la libanesa, por su padre—. Cuando estaba en Londres estudiando Retail Management en University of the Arts, Delirio era una tienda delicatessen y su madre estaba detrás del proyecto. Sin embargo, en una llamada, su madre le dijo que el cierre del lugar era inminente. Así, Micaela tomó las riendas de Delirio en 2009. “Me di cuenta de que, en México, había muy pocas opciones en medio de los restaurantes lujosos y lo cotidiano”, recuerda. En esa brecha encontró la identidad de este proyecto: ofrecer comida de calidad, rápida y con precios accesibles.

La base del proyecto era mantener lo que su madre había —una tienda de abarrotes orgánicos, artesanales, mexicanos y de calidad— y acoplarlo a un modelo que rompía el status quo de la gastronomía mexicana de entonces. ¿El resultado? Uno de los lugares imperdibles en la colonia Roma, sin mencionar que fue una inspiración para las loncherías y lados B de restaurantes premium.

 

 

El Parque Pushkin es testigo del crecimiento de este concepto. Con una nueva sucursal frente al parque, Delirio toma nuevos rumbos gracias a un aire de cantina cortesía de los dueños previos del lugar. La filosofía se mantiene, la esencia del diseño también, pero este lugar no le teme a los cambios, así que han integrado el look and feel de las cantinas de antaño.

Hay algo que tiene muy claro: las raíces de la cocina mexicana y de la cocina libanesa. “No puedes crear nada nuevo si no sabes cómo se hace un mole, una tortilla”, afirma. Y esa es la base del menú: platillos tradicionales de cada región renovados por ingredientes inesperados, especias frescas y un respeto innegable por las bases de cada constructo.

Con la expansión de este concepto, ella mantiene la esencia. Micaela cocina, supervisa, crea y cree. Desde sus inicios ha estado en cada uno de los procesos que requiere hacer un platillo, por más simple que sea, en la selección de los ingredientes (los prefiere locales) y en la distribución de los productos. Hoy la historia no cambia porque no piensa sacrificar esa sensación
hogareña que inunda Delirio, su segunda casa.

 

Dirección creativa y estilismo Daniel Herranz
Fotografía Alejandra Carbajal
Texto Loyda Muñoz
Video Lola Films

 

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