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Sin nosotras, no

#ElNueveNadieSeMueve

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Piense que es inútil. Dígalo en voz alta mientras come con amigos, como charla casual en el camión, en la fila del supermercado. Coméntelo para encontrar a sus cómplices, pero también a sus detractores. Tenga una postura. Quéjese en consecuencia.

 

Abra el periódico un día cualquiera y encuéntrese con otro rostro desaparecido. Rectifique que no es nadie que conoce. Levante las cejas y haga una mueca con los labios, pase la página. Suba al auto. Encienda la radio. Escuche nombres de “las desaparecidas”. Memorícelos un momento, verifique que no, no hay ninguno que reconozca. Cambie de estación. Repita la operación con canales de televisión, con noticieros, con notas rojas, que sobran las historias. Siga su vida. Aquí nada ha pasado.

 

Un día cualquiera llame a su madre, a su hermana, a su novia, a su esposa, a esa amiga que no ve desde hace mucho, a una prima o una sobrina. Espere los timbrazos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Buzón. Frunza el ceño por lo extraño. Inténtelo de nuevo en unas horas. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Buzón. Mire el piso o el cielo (dependerá de dónde se encuentre). Inténtelo de nuevo ahora. Uno. Buzón. Sienta que el estómago le da una premonición y la cabeza, un centenar de posibilidades. Descártelas, “eso no me va a pasar”, piense. Llame de nuevo. Uno. Dos. Tres. Ahí está su voz, con una disculpa inmediata y, sin enunciarlo, recupere la tranquilidad, sienta que el vacío del estómago se llena de nuevo.

 

Encuéntrese con una conversación sobre las mujeres, sobre el 8 de marzo, sobre el paro. Tome una decisión: callar de manera prudente o exclamar. Recurra a los lugares comunes: “No son formas”, “Eso no soluciona nada”, “Hay más homicidios de hombres”. Al decir cualquiera de estas —o de la gran variedad que existe y que los medios replican sin conocimiento— entienda que ha hecho todo mal. Recuerde que aún puede corregir el camino. Hágalo.

 

Y, por último, sepa, de una vez por todas, que en este preciso momento su voz se desvanece entre las de miles (o millones) de mujeres que gritamos. Cuéntenos bien, que no somos una, ni somos diez. Sepa que el paro va. Sepa que esto apenas comienza.