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La libertad del diablo

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Uno de los documentalistas más sólidos de nuestro país ha recopilado los testimonios fragmentados de la violencia.

¿Cómo se ve la muerte? Quizás la pregunta parezca paradójica: cuando se tiene a la muerte de frente, lo más probable es que no pueda relatarse posteriormente, que la vida se escape en un último suspiro. Sin embargo, el contexto mexicano ha dejado a su paso una serie de testimonios fragmentados de la violencia.

 

Everardo González, uno de los documentalistas más sólidos de nuestro país, los ha plasmado en La libertad del diablo, una recopilación de reflexiones de esos miles que viven rodeados por el narcotráfico. Con sólo 74 minutos, el documental se posiciona frente al espectador, rompe la cuarta pared con los protagonistas de frente a la cámara, sin intermediarios.

 

El reto no estaba en encontrar la los personajes, sino en poder recolectar los relatos de viva voz, pero sin poner en riesgo a todo aquel que decidiera contar su historia a cámara. ¿Cómo lograrlo? El recurso de difuminar los rostros, distorsionar la voz o esconderse en la oscuridad no era una opción, algo de la esencia se perdería. González comprende estos pasados turbulentos como una herida, así que optó por usar máscaras médicas —las utilizadas para personas con quemaduras severas— para cubrir los rostros, pero no los gestos.

 

 

Con historias personales, los protagonistas van trazando un México distinto, uno particular. La memoria ha jugado un papel clave en este relato, no hay guiones, tampoco dirección en el sentido más estricto de la palabra, sólo una sesión casi terapéutica en la que tienen libertad total, en los gestos, en el lenguaje, en los sentimientos.

 

Aquí no hay imágenes de archivo, el eje principal es la voz y la conexión con el espectador. Sin embargo, González no pretende que el miedo invada las salas de cine, sólo esbozar una imagen que ha rozado a todos los habitantes del México contemporáneo y ponerle rostro, humanizarla para, sólo entonces, abstraerlo de una atmósfera etérea, traerlo al presente.