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Hablemos de quiénes somos

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¿Quién decide quiénes somos? La respuesta debería ser nosotros mismos, desde el conocimiento, desde la elección. Morganna Love es sinónimo de fortaleza, de libertad, de pasión. No ha sido un camino fácil, pero no tomaría otro. La ópera, las casualidades de la vida, esos momentos fortuitos y mucha ópera han trazado estos últimos cinco años, los más plenos. Hablamos con ella.

Loyda Muñoz: Si nos cuentas un poco —que te lo han de preguntar un montón— pero sobre todo el proceso que pasaste para llegar hasta acá como a una – no me gusta llamarle como un cambio de sexo más como una plenitud total porque ya te sientes contigo misma muy bien – entonces si nos cuentas un poco de ese proceso
Morganna Love: En realidad yo le llamo, que bueno que lo mencionas, porque para mí es una confirmación sexual. Desde niña sabía perfectamente quién era y cómo me sentía. A los cuatro años ya sabía que era una niña y que no debía tener genitales masculinos. Sentía mucha tristeza, frustración y mucho enojo, o sea tener cuatro años y no estar cómoda con mi cuerpo no es algo positivo.

 

A los siete años empecé a ver cómo expresar mi verdadera identidad sexual y me maquillé en un tocador en mi casa con los cosméticos de mi mamá, ella me regañó y me dijo que los niños no se maquillaban y que yo no era una niña, que me tocaba aceptar ese papel que la sociedad tenía destinado de acuerdo a mis genitales. Me sentía rara, yo sabía que no era un niño, pero mi mamá me decía que no era una niña y en la escuela se encargaron de decirme también que no lo era. Conforme fui creciendo decidí quedarme callada, nunca volver a hablar del tema: yo quería maquillarme , quería vestirme como las niñas, yo era una niña y no lo volví a decir.

 

En secundaria fue muy complicado porque la voz nunca me cambió. Entonces era un muchacho hablando con una voz femenina y había muchísimo bullying y muchísimas agresiones, acoso de todo tipo. Nunca le dije a mis papás, no quería ocasionarles enojo o tristeza, era lo único que no quería y nunca lo hablé. Y pasó secundaria y pasó preparatoria y cada vez las agresiones se fueron haciendo más fuertes. A los 15 años intenté mutilarme, no lo hice porque una gota de prudencia cupo en mí, decidí ser un hombre, al menos intentarlo. Decidí que a lo mejor la sociedad, mis papás, la sociedad, la escuela y todo el mundo tenía razón menos yo.

 

Decidí quedarme callada y reprimir todas mis voces interiores y lo que mi corazón me decía, Intente durante muchos años ser un hombre y vestirme como uno, cortarme el pelo y todo eso que odiaba. A los 28 años, presa de tanta represión durante tanto tiempo y no contárselo a nadie, caí en depresión. Ya no me levanté de la cama para nada, no quería despertar nunca, era lo único que quería. Luego decidí que no, que quería seguir adelante, que quería vivir, pero siendo yo.

 

Entonces, después de esa depresión, que yo no sabia porque era, sabia muy bien que mis genitales y yo teníamos problemas pero no le habia puesto yo un nombre. Entonces busqué yo en la computadora – nací siendo un hombre pero siempre he sabido que soy una mujer y apareció en el display bar “la transexualidad es una condición de género y pues las personas tienen que estar atentas y ser plenas y estar felices. No esta nada mal. No hay nada mal con estas personas, solamente tienen que tener un proceso de transición.” Y entonces me levante, fui al psicologo, al terapueta y me dijo que efectivamente nada había mal conmigo, la que estaba mal era toda la sociedad, toda mi familia, todos mis amigos, todos estaban mal menos yo. Porque? Porque lo mio venia de una cuestión interna y lo de la sociedad era de una cuestión externa, entonces eran reglas impuestas y que yo no tenía que seguirlas.

 

Que nadie de la sociedad tiene que seguir las reglas con las que no está de acuerdo, mientras no hagas daño a nadie más, la libertad está intrínseca dentro del ser humano. Me sentí muy bien y empecé a cambiar mi manera de ver las cosas, mi manera de vivir la vida y decidí dedicarme a lo que realmente quiero hacer, que era cantar música ópera pop, porque yo había decidido cantar ópera nada más y entré al Conservatorio Nacional de Música porque mis papás me exigían un título. Entonces decidí terminar la carrera, pero después de eso dedicarme a lo que yo realmente quería: ópera más comercial, pop operístico. 

 

Después vino una decisión de irme a operar a Tailandia, porque había investigado que el doctor tailandés era el mejor en cuanto a sensibilidad y estética. Yo no tenía dinero, costaba diez mil dólares y decidí meterme a un concurso para mujeres transexuales. Nunca había viajado fuera del país, nunca me había metido a un concurso de belleza en mi vida, pero eran diez mil dólares y sobre todo era mi sueño, mi cirugía, ¿no? No gané, pero el doctor con el que yo me quería operar fue al concurso, fue a escucharme cantar y me hicieron un documental que se llama Made in Bangkok. Así, el doctor decidió operarme. Después de esa cirugía encontré paz mental, que era lo único que deseaba, paz espiritual y también paz física. No volví a tener ningún problema, realmente era lo que necesitaba y los cinco años posteriores han sido los más plenos de mi vida, ya he estado enfocada en la música. Estoy apunto de sacar mi primer disco, ya está en post-producción, se llama “Dos vidas en una” tiene opera, tiene pop, tiene rock, tiene música electrónica.

 

También me empezaron a llamar para hacer cosas en actuación. Empezó con Alejandro Bracho haciendo Esperando a Godot. Un director de cine que ha hecho muchas cosas como asistente de dirección, hizo un cortometraje que se llama Oasis, también me invitó para ser una de las dos protagonistas y acabamos de ganar el Ariel a Mejor Cortometraje hace dos semanas. Estoy muy contenta porque después de eso me llamaron para tener el protagónico en una película, mi primer película, que se llama Sirena y es realismo mágico es una historia del director Miguel Ángel Contreras.

 

Y escribí mi libro, me invitó la editorial Random House. Se llama En el cuerpo correcto. ¿Por qué en el cuerpo correcto? Porque yo siempre he creído que nací en el cuerpo correcto para vivir todo lo que he vivido, para conocer a toda la gente maravillosa que he conocido y para llegar a donde he llegado, para saltar a donde quiero saltar, para hacer cosas que todos merecemos hacer: lo que nos guste y realizar nuestros sueños. No importa cuánto nos tardemos, la vida es para eso, no sabemos cuándo nos vamos a morir, puede ser en cualquier momento y no podemos desperdiciar la vida pensando en el mañana, la vida se vive hoy.

 

LM: Tú has sido testigo de un montón de cosas que nos están fallando como sociedad – como que esta falta de entendimiento del “yo” de ser una cosa cultural y que crees que nos hace falta hoy en 2018 para que más personas no se encuentren con las trabas que tu te encontraste?
ML: Creo que hace falta que educamos a las nuevas generaciones en el respeto y en el amor propio. Tenemos que tocar esos temas, tenemos que tomar esos temas como parte intrínseca del ser humano, tenemos que aprender a respetar porque es parte de nuestra riqueza. No podemos ser todos iguales, no debemos ser todos iguales, porque eso es anti natural. El que todos seamos como robots de una misma sociedad y que nos comportemos igual, lo único que ha hecho durante siglos y siglos es cortarnos las alas, crear robots, quitarnos esta parte de inspiración y de artistas que todos los humanos tenemos. Entonces creo que eso es lo que nos hace falta, que se eduque a las nuevas generaciones, que haya programas, políticas públicas en las escuelas para que se eduque a los niños y niñas en que tienen que ser libres, que tienen que escuchar a su corazón, que tienen que expresarse también con la gente a la que mas confianza le tienen.

 

LM: Y justo en ese sentido, que crees, o sea porque algo que hemos encontrado en estas entrevistas que estamos haciendo es que estamos en un año electoral complejo y no se está hablando de esto. O sea como que al final no hay ningún candidato – ningun candidato tiene un plan- para esta comunidad que cada vez es más grande y tiene mucha más voz.
ML: Tiene mas voz, sí. Mira, creo que es muy muy entendible que los candidatos no hablen del apoyo, del respeto a la diversidad sexual. Es entendible porque hay muchos problemas en México, en el país, porque, a fin de cuentas, hay todavía mucha gente muy radical y muy conservadora. Creo que lo único que tienen que hacer es respetar las leyes. Está muy claro en la Constitución. Está muy claro y ahí dice que nadie será discriminado, que todas las leyes están hechas para todos los seres humanos, sin importar raza, orientación sexual, etnia o cualquier cosa, ¿no? Lo único que hace falta es poner en práctica las leyes que ya están. No estamos viviendo en una sociedad justa, quien quiera ser presidente tiene un paquete muy grande.

 

LM: Hablabas de educación. Tú, ¿qué le recomiendas a quienes necesitan encontrarse, aceptarse, escuchar su voz interior?
ML: Que no te reprimas. Yo les recomiendo que se escuchen a ellos mismos. Que callen un poco las voces de los que están afuera. Cuando nos hacemos un ejercicio de introspección, de qué nos gusta, de quienes somos, de lo que queremos con el corazón, dejemos de escuchar lo que nos dicen los demás que nos debería gustar. Y eso es una situación que muchísima gente vive, pero al final vas a sufrir. A veces, los papás no se dan cuenta de que, al reprimir a su hijo, le están haciendo mucho daño. Yo tuve suerte, me empecé a forjar un carácter muy fuerte y sabiendo lo que quería, decidí luchar por eso sin importarme si mis papás me dejaban de hablar o no. Pero no todas las personas tienen esa fortuna de rodearse de gente que los acompañe en el camino. Entonces, creo que todos tendríamos que hacer ese ejercicio, de introspección y de buscar qué es lo que realmente somos, quiénes somos, qué es lo que realmente nos gusta y qué es lo que realmente nos apasiona, qué es lo que quisiéramos hacer durante cada día del resto de nuestras vidas.

 

LM: Por último, ¿qué hay en el futuro para Morganna? Llevas cinco años en esta plenitud.
ML: Pues, hay mucha música, por supuesto. Tengo proyectos, hacer duetos con personas que ya tienen mucho camino recorrido, yo estoy empezando, como bien lo dices. Y también por supuesto hacer cine. Me han llamado para hacer series de televisión y me llama muchísimo la atención también. Vendrán muchos conciertos, este año tenemos giras a Guanajuato, a Monterrey, a Ciudad Juárez, a Sudmérica. Y el próximo año vamos a viajar. Vamos a Europa, a probar suerte con la música y pues a ver qué más sorpresas vienen en actuación. Seguramente vendrán. Y en algún momento sacaré un segundo tomo de En el cuerpo correcto porque hay que contar todo lo que está sucediendo.

 

Texto | Loyda Muñoz
Fotos | Alfredo Vallejo