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Hablemos de la Ciudad

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La Ciudad de México es una de las metrópolis más grandes de Latinoamérica. Los retos son proporcionales, más que a su geografía, a la cantidad de individuos, de actividades que concentra y por ello, las soluciones deben ser creativas. Así, Laboratorio para la ciudad se perfila —su nombre lo dice— como un espacio de experimentación que involucra a distintas disciplinas creativas en crear nuevas posibilidades.

Gabriella Gómez-Mont es fundadora y directora de este proyecto lleno de retos. No obstante, tiene muy claro cómo es esa “ciudad imposible” y los posibles caminos que es necesario trazar para llegar hasta ahí. Dialogamos con ella para conocer más sobre su proyecto, su visión y sobre todo, la agenda del Laboratorio.

 

Loyda Muñoz: ¿Cómo opera Laboratorio para la ciudad?
Gabriella Gómez-Mont: Laboratorio para la ciudad nace hace 5 años, es el área experimental y creativa del gobierno de la CDMX, sigue algunas tendencias internacionales que han generado laboratorios dentro del gobierno. Aunque todos tenemos una agenda bastante distinta, que depende de las ciudades en las que estamos, todos tenemos en común un método experimental y también intentamos mitigar el riesgo para los gobiernos de intentar de hacer las cosas de otra forma, lo que le toca al Laboratorio es entender cuáles son estos huecos de las conversaciones que no se están dando dentro del gobiernos, las disciplinas que no están presentes, las voces que no han sido parte de los diálogos, metodologías que no forzosamente todavía existen de el quehacer público y buscamos funcionar como un espacio intermedio entre gobierno y ciudadania.

El equipo de Laboratorio está conformado por 22 personas, somos una mezcla entre disciplinas que no te imaginarías encontrar dentro de instancias públicas, por ejemplo politólogos, internacionalistas, geógrafos urbanos, arquitectos, entre otros. La otra mitad del equipo está compuesta por disciplinas que no son tan frecuentes como artistas, cineastas, diseñadores, expertos en innovación social, expertos en sistemas, editores, activistas.

Es un equipo relativamente joven, el promedio de edad dentro del Laboratorio es de 29 años, entonces para nosotros ha sido muy interesante explorar otras formas en las que que el gobierno y la ciudadania pueden colaborar, ya que el gobierno puede entender que uno de los recursos utilizados de esta ciudad es el talento ciudadano. Así, creamos espacios en donde se vuelve mucho mas fácil colaborar y que además, los ciudadanos no perciban un aparato democrático pesado, si no un espacio de posibilidad porque no hay ningún área de ninguna ciudad que no toque el gobierno, si te interesa la movilidad, la cultura, todo tiene que ver con una agenda política.

Por otra parte, encontramos que hay un interés creciente de ciudadanos de ser parte de las soluciones y de hacer ciudad alrededor de ellos y, sin duda, muchos de los eventos que hemos hecho revelan que, si cambias el lenguaje, que si cambias el enfoque y modificas la percepción hay un gran interés por parte de la ciudadanía de participar.

 

LM: La CDMX acaba de ser nombrada Capital Mundial del Diseño. ¿Cómo se inserta toda esta misión del Laboratorio para la ciudad bajo este nombramiento, modifica algo, se intensifica la labor o sólo se reafirma que la ciudad es uno de los grandes pilares del diseño?
GGM: Ademas del World Design Capital 2018, que es una nominación importante y, en la cuál, competimos con ciudades como Tokio, Toronto y demás, este año tuvimos algo importante que fue que la CDMX fue nombrada Ciudad Creativa por la Unesco, esa es una combinación que habla mucho de a dónde hemos llegado como ciudad y también un compromiso para el futuro, la ciudad se va a volver un escaparate de talento, van a haber muchos ojos y revistas internacionales interesadas en entender qué sucede aquí y eso es sin duda el reconocimiento de un legado histórico que viene desde nuestro ADN.

Desde la fundación de la ciudad nos habla de una sociedad que surge desde la imaginación y la posibilidad, y desde ese entonces, hay un músculo creativo dentro de CDMX. Nos queda mucho por andar, hemos llegado a un punto clave para el futuro: qué queremos como gremio creativo, qué otras posibilidades hay para que un diseñador no sólo se desenvuelva dentro de las disciplinas que conocemos históricamente, si no que pueda asumir otro tipo de roles en la ciudad.

Somos testigos de un surgimiento de proyectos sumamente interesantes, desde sistemas de captación pluvial, hasta en la moda con Carla Fernández en la marcha de mujeres en Washington cuando (Donald) Trump ganó la presidencia (de Estados Unidos de América) y una fila completa de mujeres usando sus diseños como símbolo de protesta. Podemos empezar a implotar las fronteras entre disciplinas, empezar a franquear mundos, a hacer combinaciones para hacer nuevas propuestas que sin duda son estéticas, pero también sociales.

En temas de diseño para la ciudad, tenemos cuatro mesas: Diseño de educación, Diseño y activismo, Diseño y futuro y Diseño industrial. La primera reúne por primera vez a los directores de la carrera de diseño de las universidades más relevantes de la CDMX: UNAM, Centro, Tecnológico de Monterrey, entre otras, para empezar a hablar de qué habilidades se necesitan tener en la etapa formativa para afianzar cada vez más esta capacidad creativa de la sociedad.

La segunda mesa se acaba de presentar en el Senado con un congreso sobre diseño sustentable con una mezcla interesante: diseñadores y científicos. La tercera empieza a entender las implicaciones del diseño especulativo, el pensar en las ciudades del futuro, en qué hará un diseñador del futuro. La cuarta contiene proyectos que redefine el rol del diseñador, no sólo como diseñador de producto, de moda o de logos, sino también de sistemas sociales enteros y recalcar  que el diseño tiene un valor económico que eleva en un 30% al valor de cualquier cosa.

 

 

 

LM: ¿Como se inserta Gabriella Gómez-Mont como documentalista, periodista, entre otras, dentro de Laboratorio?
GGM: Haciendo una revisión de laboratorios a nivel internacional sucede que casi todos los que los dirigen vienen del mundo de política pública o incubación de proyectos para crear start ups dentro del gobierno. Laboratorio es el único que tiene un dejo tan profundamente cultural y creativo, sin duda gran parte de la forma en que creamos proyectos tiene que ver con esa faceta disciplinaria, con las conversaciones que impulsamos, entre ellas, que la cultura no es la “cereza del pastel”, es un campo que toca cualquier ámbito y cualquier que hacer urbano, político.

Desde nuestra experiencia en temas de diseño, arte y demás, la parte estética nunca es gratuita, siempre tiene que venir de la mano con contenidos profundos, entonces sabemos que un buen diseño, y pensar bien el lenguaje del laboratorio al final de cuentas es lo que a hecho que esto se vuelva un factor extraño para la gente que queríamos que fuera aparte del laboratorio.

Una de las cosas que nos intriga mucho fue la generación de la nueva Constitución de la CDMX, que significa poner a nivel constitucional temas de matrimonio igualitario, eutanasia, cosas que le cambian la vida a la gente. Hay otros conceptos que nos tocarán, claro, en realidades sociales y urbanas, como el derecho a la ciudad, si eres una niña de 3 años, si eres madre soltera, un joven transexual, esta ciudad debería ser para ti. Y justamente se empieza a entender por qué necesitamos a personas con habilidades creativas con la capacidad de crear mundos, de crear otra cosa, de abrir posibilidades.

La visión del Laboratorio es muy fácil de entender: ciudad abierta, ciudad peatón, ciudad lírica, ciudad global y ciudad propuesta. Trabajamos en proyectos puntuales, como por ejemplo, con el antropólogo Pablo Landa en un proyecto que se llama Nuevo Norte, que articula varias comunidades de deportados en la ciudad y trata de entender cuestiones de creatividad, de diseño, de cómo mejorar su vida, su estancia y su capacidad de integrarse a la sociedad.

Nos encanta pensar que justo la capacidad creativa de nuestra sociedad no nada más se queda anclada dentro de las instituciones, dentro de los espacios de las disciplinas culturales, si no que se vuelve un recurso para la Ciudad de México, la misma creatividad que se tiene en el diseño y en la moda también es una creatividad para crear y generar ciudad.

 

LM: ¿Cómo insertar a la mujer en un contexto urbano tan complejo como la CDMX desde el espacio, desde el diseño de la ciudad?
GGM: Lo primero que tiene que suceder es que haya más mujeres tomando decisiones, porque en el momento que tienes a una mujer haciendo política pública sobre temas que tocan a otras mujeres, tienes una mirada que viene de la experiencia y no de la abstracción. En Laboratorio un poco más de la mitad del equipo son mujeres, es representatividad pura y es un reto enorme porque las leyes no son suficientes, son un primer paso que genera conversación colectiva, que crea herramientas para hacer valer tus derechos, pero una ley no crea automáticamente realidades urbanas. Nos tocará como sociedad tener conversaciones bastante complicadas para caminar hacia adelante.

 

LM: ¿Cómo hacer que todo tipo de ciudadano se sienta conectado y parte de la ciudad a través de los espacios públicos?
GGM: Ha habido un cambio en la CDMX en estos diez, quince años porque la ciudad se vuelve cada vez más extrovertida y se utilizan más los espacios públicos, con la rehabilitación del Monumento a la Revolución, muchas de las “tribus urbanas” se han adueñado de esos espacios, es lo que hace un buen espacio urbano. Hicimos un análisis de cómo estamos en terrenos de espacios de juego para los niños, creamos una herramienta en donde trazamos un mapa que revela cuántos niños hay en cada cuadra y puedes hacer un cruce con el acceso que tienen a espacio publico, también conocer índices de marginación y segregación.

Incluimos la tipología de “espacio de juego” y necesitamos hacer política pública que genere espacios verdes en zonas muy específicas. Lanzamos una convocatoria para elegir tres lugares del Centro Histórico para impulsar estos espacios, por lo que invitamos a artistas a proponer nuevas opciones, a utilizar el músculo creativo. En el mes de marzo se abren tres espacios con nuevas tipologías creadas por arquitectos, diseñadores y un proyecto con calles de juego, en la cual, los habitantes van a poder cerrar calles, al igual que la ciclovía los domingos, con un permiso previo para cerrar las calles en las que habitan para que los niños jueguen, está pensado para estos sectores con un acceso restringido a áreas verdes, juegos y demás. En especial nos intriga la conversación de niños y espacio público.

 

Entrevista | Loyda Muñoz
Fotos | Dano Santana