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Campanario emocional

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El Museo Experimental El Eco, desde 2010, organiza el concurso Pabellón Eco. En él, se reúnen proyectos que se conectan con la estética del fundador del museo, Mathias Goeritz con lo contemporáneo. El ganador de este año fue CAMPANARIO, una instalación del taller de arquitcetura TO.

Se trata de una estructura hecha a base de varillas con platos de cobre. A lo largo del patio del museo, la instalación se mantiene inerte hasta que el espectador interactúa con ella.

 

La luz juega un papel vital. Dependiendo de la hora del día, de la densidad de las nubes y de otros factores metereológicos las sombras que se crean en el piso van armando formas, siluetas —suaves o duras— y patrones geométricos.

 

Asimismo, el sonido es una de las cualidades que invitan a que el espectador elimine la pasividad y tome un rol activo con la pieza de arte. Similar a las campanas, el ruido que generan los platos de cobre al ser siquiera rozados, es lo que remite a las emociones, el que hace que la piel se estremezca.

 

El estado emocional era una de las temáticas recurrentes en la obra de Goeritz, por ello la conexión innegable con la simbología de la instalación: Origen, Pabellón, Entraña y Piel.

 

Origen responde a la simplicidad, a la síntesis, a la abstracción. La lógica constructiva de la estructura responde a un interior vacío, abierto a innumerables significados.

 

Pabellón se refiere a que, visto desde arriba, CAMPANARIO se aprecia como un todo, como una superficie limpia y reflejante. TO, el despacho, lo define como “una nueva manera de habitar el patio, dejando al desnudo la tectónica que le permite soportarse. Se construye una nueva atmósfera de sombras, reflejos y sonidos cambiantes. Es un instrumento que aterriza tangentemente y baila en el espacio. El museo aloja durante dos meses un campanario”.

 

Entraña habla del proceso de construcción. El reconocimiento de la instalación como frágil, como sensible al movimiento y al contacto. Al final, quien “habita”, aunque sea temporalmente el pabellón, es músico y espectador.

 

Por último, Piel, aquello que se moldea y que está en contacto con la naturaleza. “a estela de Goeritz se vuelve un testigo exento de esta piel que llegó para reflejarla. Se descubre desde la calle, como un reflejo en los tres muros grises existentes, al culminar el recorrido del largo pasillo de acceso como un primer reflejo en el plafón del museo. La forma del plato es diseñada para permitir sonidos y resonancias, ecos de una arquitectura silenciosa”.

 

El próximo 12 de mayo, El Eco ofrecerá un taller de sensibilización sonora en el pabellón y finalmente, el 20 de mayo se llevará a cabo una ceremonia de clausura. Al desmontar la instalación, las varillas serán reutilizadas para construcción y las 144 piezas de cobre serán vendidos como artesanía.

Campanario 
Museo Experimental El Eco, Ciudad de México
Hasta el 20 de mayo 2018
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